Un gato hidráulico de alta capacidad anclado a un camión cargado o a una reacción con trépano es lo primero que se ve al llegar a una obra en la periferia de Vigo para ejecutar un ensayo de placa de carga. El equipo incluye una placa circular de acero de 30 a 60 centímetros de diámetro, varios comparadores de deformación montados sobre vigas de referencia independientes, y una centralita de adquisición que registra la presión aplicada en cada escalón. En los solares del entorno de Navia o en las ampliaciones del polígono de Balaídos, la logística del ensayo obliga a verificar la accesibilidad del camión de reacción y la horizontalidad de la superficie, porque el desnivel típico de las laderas viguesas puede falsear las lecturas si no se compensa con una cama de arena fina o mortero de nivelación.
El módulo de balasto medido en un jabre granítico húmedo puede ser un 40 % inferior al de ese mismo material en estado seco, un detalle que solo se captura con el ensayo in situ.



