El tendido de cable sísmico sobre el pavimento de la Gran Vía viguesa o en una parcela de Teis marca el inicio del ensayo MASW. Se despliega un arreglo lineal de 24 o 48 geófonos conectados a un sismógrafo multicanal que registra la propagación de ondas superficiales generadas por una fuente activa, normalmente una maza de 8 kg o un martillo instrumentado. En Vigo, donde el sustrato rocoso del batolito granítico aflora en superficie en muchos puntos y desaparece bajo depósitos aluviales en otros, la curva de dispersión obtenida revela contrastes de rigidez muy marcados. El procesado incluye la transformación al dominio de la lentitud-frecuencia para extraer el modo fundamental de Rayleigh y luego invertir ese espectro hasta obtener un perfil unidimensional de velocidad de ondas de corte (Vs) bajo el punto de ensayo. La campaña de campo se completa en pocas horas y entrega el parámetro VS30, indispensable para clasificar el terreno según la Norma de Construcción Sismorresistente NCSE-02. Complementamos la interpretación sísmica con datos directos del subsuelo cuando el proyecto lo exige, integrando resultados de calicatas exploratorias para correlacionar litología con la rigidez medida.
La velocidad media de ondas de corte en los primeros 30 metros dicta el coeficiente de suelo que modifica el espectro de diseño sísmico en Vigo.



