Sobre la mesa de diseño descansa un dispositivo que parece un híbrido entre un cojinete de puente y un amortiguador de escala industrial. Es un aislador elastomérico con núcleo de plomo, y es una de las piezas clave que analiza nuestro equipo técnico para proyectos en Vigo. La ciudad, con sus 295.000 habitantes y enclavada en una de las zonas de mayor actividad sísmica de la península ibérica, requiere soluciones que vayan más allá del simple cálculo estático. El diseño de aislación sísmica de base desacopla la superestructura del movimiento del terreno, filtrando las aceleraciones que llegan a la edificación. En Vigo, la combinación de suelos graníticos alterados y los depósitos aluviales de la ría exige un enfoque particular en la interacción dinámica suelo-estructura, algo que verificamos con ensayos de caracterización como el ensayo CPT para perfiles de suelo blando o la tomografía sísmica para definir el basamento rocoso y las velocidades de onda de corte. No es instalar un aislador; es diseñar un sistema que responda a la sismicidad local y a las condiciones geotécnicas específicas de cada parcela viguesa.
La aislación sísmica en Vigo no elimina el riesgo, lo gestiona: reduce las aceleraciones en la superestructura hasta en un 70% y mantiene la operatividad post-sismo, protegiendo la inversión y la vida.



