El subsuelo de Vigo cambia radicalmente de un barrio a otro. En Coia y Bouzas pisamos rellenos antrópicos sobre marismas colmatadas, con nivel freático casi en superficie. A pocos kilómetros, en Teis o Beade, el granito alterado ofrece un comportamiento completamente distinto. Esa diferencia define el riesgo sísmico local. No es lo mismo cimentar sobre un jabre competente que sobre arenas limosas sueltas saturadas. En Vigo, con una sismicidad moderada pero real —la falla de Vilariça no queda lejos—, el análisis de licuefacción de suelos deja de ser un trámite para convertirse en una necesidad técnica. Nuestro equipo combina campañas de reconocimiento con ensayos CPT cuando el perfil presenta lentejones blandos y necesitamos una estratigrafía continua sin perder detalle de la presión intersticial.
En nuestra experiencia, el factor más subestimado en Vigo no es la magnitud del sismo, sino la posición del nivel freático en diciembre.



