Vigo, con sus 293.000 habitantes y una topografía que cae abruptamente desde los 200 metros del Castro hasta el nivel del mar, presenta uno de los escenarios geotécnicos más complejos de Galicia. Construir aquí sin un estudio de mecánica de suelos detallado es jugar con la estabilidad de la inversión. La transición entre el granito alterado y los sedimentos de la Ría exige un conocimiento local que va más allá de un simple ensayo. Un estudio de SPT bien ejecutado te dice hasta dónde puedes cimentar con seguridad, mientras que un ensayo CPT define con precisión los estratos blandos en zonas de relleno, comunes en barrios como Coia o Bouzas.
En Vigo, confiar solo en la roca visible puede ser un error: el 40% del casco urbano se asienta sobre rellenos antrópicos no controlados.










