El diseño de un pavimento flexible entre el polígono de Balaídos y la zona alta de San Miguel no tiene nada que ver con lo que exige el terreno llano de Coia. En Vigo, la variabilidad del sustrato es la norma, no la excepción. Pasamos de gneises y granodioritas meteorizadas a depósitos aluviales en menos de un kilómetro. El diseño de pavimento flexible en esta ciudad requiere entender cómo responde cada capa granular ante cargas repetidas en un entorno con más de 1800 mm de precipitación anual. El drenaje interno no es una opción secundaria: define la vida útil del firme. Nuestro equipo evalúa la capacidad de soporte del suelo de subrasante y ajusta los espesores de mezcla asfáltica y base granular según el tráfico previsto. Para proyectos que requieran conocer la rigidez de la explanada en condiciones saturadas, complementamos el análisis con un ensayo de placa de carga in situ, indispensable cuando el gneis alterado presenta comportamientos erráticos. Cada diseño de pavimento flexible que elaboramos integra las series climáticas locales de la estación del aeropuerto de Peinador, porque en las Rías Baixas la temperatura y la humedad modifican el módulo resiliente de la capa asfáltica de forma significativa.
En el clima de Vigo, lo que realmente define la durabilidad de un firme es la interacción entre la capa granular drenante y los más de 1900 mm de lluvia anual.



