El último tramo de la VG-20, antes de su conexión con la AP-9, nos dejó una lección que todo proyectista debería recordar. Durante la fase de movimiento de tierras aparecieron bolsadas de suelo residual granítico completamente descompuesto —el popular 'jabre' gallego— que no se habían identificado en la campaña preliminar. El material presentaba una capacidad portante muy inferior a la esperada, y hubo que rediseñar el paquete de firme sobre la marcha, con el consiguiente desfase en plazo y presupuesto. Un ensayo CPT ejecutado a tiempo habría mapeado esas heterogeneidades antes de que la motoniveladora entrara al tajo. En Vigo, donde la meteorización del batolito granítico genera perfiles de alteración erráticos en distancias muy cortas, el estudio CBR no es un trámite administrativo: es la herramienta que define si la explanada aguantará las cargas del tráfico previsto o si tocará estabilizar con cal o cemento antes de extender la primera tongada de zahorra.
Un CBR de 3 en suelo de Vigo obliga a estabilizar la explanada; un CBR de 20 permite reducir 10 cm de zahorra artificial, y esa diferencia en una plataforma de 2 km se traduce en miles de euros de ahorro.



