Vigo creció sobre un valle glaciar inundado. La ría marcó el desarrollo urbano: los rellenos ganaron terreno al mar y los desmontes en granito alterado abrieron espacio para la expansión industrial. Cada metro de suelo en la ciudad cuenta una historia distinta. Las gravas del río Lagares no tienen nada que ver con los limos de Bouzas ni con el jabre de Valladares. Por eso la granulometría no es un trámite. Es el dato que define si un suelo drena, si se compacta o si se lava con la primera lluvia fuerte. Nuestro equipo de laboratorio procesa muestras de toda el área metropolitana con la serie completa de tamices ASTM y el hidrómetro, siguiendo la normativa UNE-EN ISO 17892-4. Identificamos la curva completa, desde las gravas gruesas hasta la fracción coloidal, porque en Vigo un desfase en los finos puede significar asientos diferenciales en rellenos antrópicos. Complementamos el ensayo con una calicata exploratoria cuando el perfil del terreno es heterogéneo y necesitamos muestras inalteradas representativas del solar.
Una curva granulométrica sin hidrómetro en suelos con más del 12% de finos es un dato incompleto: la fracción coloidal define la cohesión y la permeabilidad real.


