El perfil geotécnico de Vigo presenta una dicotomía constante: de los suelos residuales de granito alterado en las laderas a los potentes rellenos antrópicos que ganaron terreno a la ría. Esta transición obliga a un diseño de cimentaciones superficiales que no puede basarse en libros de texto genéricos. La capacidad portante en una zona de Coia, con jabre medianamente denso, es radicalmente distinta a la de un solar en el entorno de García Barbón, donde los antiguos arenales y fangos condicionan todo el cálculo. Nuestro equipo aborda cada proyecto con una campaña de calicatas exploratorias para identificar la interfaz entre relleno y sustrato competente, porque la principal amenaza aquí son los asientos diferenciales. Complementamos esa información con ensayos de granulometría para clasificar el material granular y definir su ángulo de fricción efectivo antes de proponer cualquier tipología de zapata. No se trata solo de aplicar el CTE DB-SE-C, sino de interpretar el terreno vigués.
En Vigo, la distancia entre un relleno antrópico compresible y un granito sano puede ser cuestión de centímetros; por eso el diseño de la cimentación superficial se juega en la interpretación precisa de la interfaz geotécnica.



