Cuando se proyecta una excavación de más de 4 metros en Vigo, el Eurocódigo 7 (EN 1997-1:2004) es el punto de partida innegociable, pero el verdadero desafío está en interpretar cómo se comportan los suelos de la ciudad bajo esa normativa. No es lo mismo excavar en la zona alta de Valladares, con un manto de alteración del granito de varios metros, que hacerlo a pocas manzanas del puerto, donde los rellenos antrópicos y el nivel freático casi superficial te obligan a replantearte todo el sistema de contención. La combinación de las lluvias intensas del invierno gallego, que saturan el terreno durante semanas, y la proximidad a edificaciones centenarias en el casco histórico exige un diseño geotécnico de excavaciones profundas especialmente riguroso. Nuestro laboratorio acreditado bajo la norma UNE-EN ISO/IEC 17025 no se limita a calcular empujes; integramos la campaña de campo con modelos numéricos de elementos finitos para prever asientos diferenciales antes de mover un solo metro cúbico de tierra. Antes incluso de definir el sistema de arriostramiento, un ensayo CPT en la zona portuaria nos permite detectar lentejones de fango que cualquier sondeo tradicional podría pasar por alto.
En el casco urbano de Vigo, el saprolito granítico puede sostener un corte vertical durante horas y colapsar al día siguiente si pierde la humedad de saturación.



