Con 293.000 habitantes asentados sobre un relieve que mezcla granito fracturado, depósitos aluviales y rellenos ganados a la ría, Vigo exige una lectura del subsuelo que va mucho más allá del simple reconocimiento visual. El diseño de fundaciones en pilotes en esta ciudad no es una solución genérica de catálogo: cada perfil de meteorización del granito varía en pocos metros, y lo que funciona en Coia puede fallar estrepitosamente en la zona portuaria de Bouzas. La transición entre el manto de alteración y la roca sana obliga a definir con precisión la longitud de empotramiento, y el ambiente marino impone requisitos de durabilidad que la EHE-08 y el Eurocódigo 2 no negocian. Para obra nueva o recalce en ladera, conviene cruzar el diseño con un estudio de estabilidad de taludes si el solar tiene más de 3 metros de desnivel, porque en Vigo la pendiente manda y un pilote mal anclado en zona de escarpe genera un riesgo que ningún seguro de construcción cubre.
En Vigo, la resistencia del granito meteorizado puede variar en un factor de 10 en menos de dos metros de profundidad; el diseño del pilote debe absorber esa incertidumbre.



