Uno de los errores más costosos que vemos en obra en Vigo es asumir que el suelo va a comportarse igual en seco que tras una semana de lluvia gallega. Una excavación que parecía firme en agosto se convierte en un problema de estabilidad en noviembre, y la raíz casi siempre está en la plasticidad del material. Por eso en el laboratorio insistimos: si no conocés los límites de Atterberg del terreno, estás diseñando a ciegas. En esta ciudad, donde alternan los granitos alterados de las laderas con los sedimentos finos de la ría, la diferencia entre un limo y una arcilla de alta plasticidad define si tu cimentación superficial va a funcionar o no.
Hacer el ensayo no es un trámite: es la única manera de anticipar cambios volumétricos, asientos diferenciales y presiones de hinchamiento. Trabajamos bajo la normativa UNE-EN ISO 17892-12, con trazabilidad metrológica en cada muestra, y solemos complementar los resultados con una granulometría cuando necesitamos la curva completa del material para clasificar según el PG-3.
Un índice de plasticidad alto en los sedimentos de la ría de Vigo es la señal más clara de que el terreno va a trabajar con los cambios estacionales de humedad.



